No sé muy bien cuál es la causa y la consecuencia de nuestra imperfección pero me es indiferente. La realidad es esta. Puedes acogerla y vivir aceptándola o hacer como el que oye llover e intentar ser un superhéroe; cosa que no serás nunca (y gracias a Dios porque el traje de Superman sólo le quedaba bien a Christopher Reeve).
Bromas aparte, sé que esto es muy fácil de decir, de escribir, de contar en cabeza ajena… pero cuando se trata de uno mismo la cosa cambia. A mi me pasa. Muchas veces se me olvida este “pequeño” detalle y entonces es cuando mi imaginación y mis ilusiones invaden mi mente. Y es aquí cuando se monta el lío; es aquí cuando llegan las dudas, los miedos, las insatisfacciones, los “chascos”.
No te digo que seas un conformista y que te “resbale” todo. Tampoco quiero decir con esto que dejes de tener sueños e ideas y luchar por ellos. De hecho es bueno, qué digo bueno (¿¿!!!) ¡es lo mejor del mundo!. Pero, no pasa nada si lo intentas y no lo consigues; o si ni siquiera has podido o querido intentarlo. No pasa nada si lo que te propusiste no lo conseguiste. Lo que importa es hacerlo de buen corazón y con algo de esfuerzo. Y si sale mal, hacer un poco “de tripas corazón” y seguir caminando alegres y satisfechos por tener miras altas.
Pues como dijo Meryl Streep en Los puentes de Madison: “los viejos sueños fueron buenos sueños. No se realizaron pero me alegro de haberlos tenido…”
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ResponderEliminarbueno, la verdad es que siempre me gusta mucho lo que escribís.