Me gustaba escucharte decir cómo cambiarías el mundo, pero nunca imaginé que lo harías así. Está claro que siempre has tenido grandes ideales y que siempre has luchado por conseguir que este mundo en el que vivimos sea un poquito mejor.
Siempre me enganchó tu fuerza, tu grandeza (a pesar de tu estatura) y esos enormes ojos azulados (que a veces se convertían en verdes ,o ¿era al revés?) que todo lo observaban y todo lo cuestionaban. Los mismos ojos que se empapaban ante el dolor (propio y ajeno) y brillaban de alegría ante la más mínima satisfacción.
Hace tiempo que me sorprendo a mi misma pensando en ti. En lo vivido, en lo aprendido, en lo perdido... No entiendo porqué llegamos a este punto en el que parece que somos como personas desconocidas; de esas que no han compartido ni el más mínimo lazo de amistad, de esas que no han caminado juntas ni siquiera un momento.
A veces, incluso, apareces en mis sueños. Como distante, como lejana, como si tuviera la sensación de que una vez exististe pero ya no.
Quizás sea buen momento para pasar página. Lo intento. Pero, ¿por qué hay libros que se resisten a ser guardados?. ¿Por qué hay historias que no quieren ser acabadas?. Ni yo lo sé, ni yo ni nadie. Quizás en el futuro entendamos el porqué. Quizás algún día aparezcas de nuevo y todo siga como antes.
Tú: cabeza loca, cabeza rubia, cabeza alta, cabeza que sueña.
Quizás sea buen momento para pasar página. Lo intento. Pero, ¿por qué hay libros que se resisten a ser guardados?. ¿Por qué hay historias que no quieren ser acabadas?. Ni yo lo sé, ni yo ni nadie. Quizás en el futuro entendamos el porqué. Quizás algún día aparezcas de nuevo y todo siga como antes.
Tú: cabeza loca, cabeza rubia, cabeza alta, cabeza que sueña.
Perdona la osadía de contar en éste, mi pequeño mundo, lo que supones para mi. Quizás nunca leas estas líneas o quizás sí. Quién sabe. Lo que sí está claro es que a veces no hay respuesta a las preguntas, no hay lógica que explique porqué motivo lo desatado sigue atado. No hay mundo ni tiempo que consigan borrar las huellas de pisadas en el camino ya hecho.
Estés en donde estés recuerda que siempre estará el faro que nos ayuda a volver. Que siempre estará el viejo que espera en la orilla a que pase la tormenta.
Porque, al final, como una vez escuché en aquélla película francesa que ya casi ni recuerdo: todos acabamos como un perro aullando en la tumba de su madre.
P. S: "si salgo corriendo tú me agarras por el cuello y si no te escucho... grita".
que bonita!!!
ResponderEliminara veces es duro echar de menos a un amigo y no poder decirselo... quizá las cosas stan mejor como son
Me parece precioso! Os felicito a las dos porq no se quien lo ha escrito.
ResponderEliminarMe he sentido muchas veces identificada cuando lo leía, de hecho pensé q x un momento lo podía haber escrito yo.
Felicidades a las dos!
INCREÍBLE <3
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